28/02/2010 13:42
MANUEL LÓPEZ-SUEIRAS FICHA TÉCNICA
Caja Rural Valbusenda: Lidia Gesteira (9), Alba García (13), Nicole Louden (8), Amanda Lassiter (27), Aitana Cuevas (13) -cinco inicial- Alba Miguel, Sara Sánchez (6), Nieves Llamas (2).
Badajoz Extremadura: Mónica Garrido (16), Noelia Otero (4), Maria del Carmen Ruiz (18), Esther Morillo (18), Agostina Burani (8) -cinco inicial- María Jiménez (2), Celia Cabrera, Cristina Morcillo.
Árbitros: F. J. Rodríguez y E. Arranz. Sin eliminadas.
Incidencias: Partido correspondiente a las 22ª jornada del grupo A de Liga Femenina 2 disputado en el pabellón Angel Nieto de Zamora ante unas 300 personas. Antes del comienzo del encuentro se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Valentín de Castro y de la abuela de la jugadora del Zamarat Laura Gimeno.
El Caja Rural Valbusenda demostró ayer que luchará hasta el final de la liga y seguirá enfrentándose a los elementos como ocurrió ayer y no por el vendaval que sopló en el exterior del Angel Nieto, sino por el nuevo contratiempo de no poder contar con dos jugadoras fundamentales como son Ildiko Szoke, que se encuentra en Hungría para tratar su problema cardiaco, y Laura Gimeno, que acudió al entierro de su abuela, fallecida el viernes.
También es verdad que el Badajoz se presentó en Zamora sin su base titular, Vanesa García, y con sólo cinco jugadoras senior que son las que tiene desde que el grueso del equipo dio la espantada ante la falta de cobro de sus mensualidades. Hoy, el Badajoz es otro equipo que tan solo pretende no descender -algo que tiene prácticamente asegurado- pero su «cinco inicial» es muy competitivo.
La situación del equipo zamorano no era además ayer nada cómoda porque hay jugadoras lejos de su mejor momento de forma como es Aitana Cuevas que sale de una lesión y necesita dosificar mucho sus esfuerzos o Niki Louden que no puede tomarse el descanso que necesita para mejorar el estado de sus rodillas. Si a ello sumanos el bajísimo rendimiento de Nieves Llamas, pues la situación ante el partido era ciertamente preocupante.
Pero este equipo, si tiene algo positivo, es la casta de sus jugadoras y ayer, como ya había ocurrido en jornadas anteriores, fue a base de amor propio y de ganas como se ganó un partido que estaba perdido en el minuto 32 cuando el Badajoz remataba una meritoria remontada y tomaba la delantera en el marcador (52-53).
Ambos conjuntos habían jugado hasta entonces con escasas rotaciones porque no tenían para más y era lógico que alcanzasen el último cuarto con las fuerzas muy justas. Y en esa confrontación agónica, salió vencedor el equipo que más quería la victoria, que más la necesitaba o que más calidad tenía para lograrlo, que era el Zamarat.
Si Amanda Lassiter había guiado al equipo a un rotundo parcial de 46-34 al descanso anotando 22 puntos, tras un nefasto tercer parcial en el que las zamoranas tan sólo anotaron seis puntos, apareció una Alba García brillante a la que no le tembló el pulso para anotar desde el perímetro y una Niki Louden que se pegó con quien hizo falta, incluso bajo los tableros. Y en solo tres minutos, el Caja Rural Valbusenda no sólo retomó la delantera sino que se puso diez puntos arriba (63-53) tras un parcial de 11-0 que dejaba el partido prácticamente sentenciado.
Todavía tuvo sus opciones el Badajoz cuando se puso 69-63 a falta de dos minutos tras una jugada de tres puntos de Mónica Garrido, pero la veteranía de Lidia Gesteira y un providencial robo de Louden pusieron la puntilla a las pacenses que venía como se les escapaba el partido por 78-66 tras la última canasta que anotaba Aitana Cuevas.
Matemáticamente, el equipo zamorano todavía opta a jugar la fase de ascenso y, por lo visto ayer, no está dispuesto a arrojar la toalla. El próximo sábado tendrá que jugar en Lugo contra un rival que ganó en Zamora por solo dos puntos y al que se puede superar. Entonces, todo podría ocurrir ya y la Liga cambiaría de color para el Zamarat.