22/11/2009 15:30
LA OPINION DE ZAMORA
ÁNGEL GARCÍA Regresó la maldición. Desde que Laura Muñoz dejara la disciplina del Zamarat Caja Rural Valbusenda, se ha convertido en la particular bestia negra de las zamoranas. El año pasado con el descendido Aros, y ayer con el Ensino de Lugo, la base leonesa guió a sus equipos al triunfo. Una canasta de Muñoz a falta de tan solo diez segundos para el final culminó la remontada de las lucenses (62-64). Pero está claro que esa no fue la clave del partido. Porque tras esa canasta, el conjunto de Juan de Mena desperdició la última posesión en una jugada de nuevo marcada por la anarquía. Y es que según comentaba el propio entrenador en sala de prensa, no estaba previsto que fuera Louden, la que sobre la línea de personal, efectuara el último lanzamiento.
El duelo se perdió algunos minutos antes, en el propio último cuarto. Las zamoranas adolecieron de algo que se le presupone desde el inicio de campaña con los fichajes que ha realizado. Liderazgo. Una jugadora que asumiera galones. La sensación desde los graderíos es que siempre sobraba un último pase. Las jugadoras abusaban en exceso de doblar el esférico, y no eran capaces de asumir la jugada, y demostrar carácter y valentía.
Rebotes ofensivos de Lidia Gesteira que parecían decisivos, lanzamientos de Laura Gimeno a metro y medio del aro, y un largo etcétera de tiros sin acierto y pérdidas absurdas en los últimos seis minutos, propiciaron los nervios en las locales y dieron alas a un conjunto gallego que parecía muerto y desquiciado.
A parte del paso hacia adelante que debieron dar algunas jugadoras ayer, y el cúmulo de despropósitos del tramo final, también fueron claves otros dos factores. La ausencia de Amanda Lassiter, que se perdió el choque por lesión, y la eliminación por faltas de Aitana Cuevas en el tramo final.
Lo de la norteamericana es mejor dejarlo pasar, porque nunca es bueno acordarse de los que no están por problemas físicos; pero la de Aitana fue una baja clave. La madrileña sigue sin «madurar» deportivamente. Continúa cometiendo faltas absurdas que le obligan al marcharse al banco antes de tiempo y eso perjudica seriamente al equipo. Si no fuera por eso, Cuevas sería una jugadora superlativa, capaz de jugar al máximo nivel incluido en Liga Femenina. Porque mientras estuvo en cancha fue uno de los pulmones de su equipo. Con 17 puntos y 8 rebotes fue la pesadilla de las lucenses en la pintura. La «center» supo leer perfectamente el duelo, jugándose el tiro cuando debía y repartiendo juego desde el poste bajo cuando las gallegas no le dejaban darse la vuelta. Además, estuvo bien secundada por una Nieves Llamas que de cara al espectador no es una jugadora espectacular, pero cual trabajadora hormiguita, va sumando puntos y rebotes muy necesarios para el equipo.
En definitiva, el Zamarat Caja Rural Valbusenda se dejó remontar un partido que tuvo ganado durante 32 minutos. Y es que las zamoranas supieron administrar muy bien la ventaja de ocho puntos que consiguieron en el primer cuarto. Esa media de ocho puntos fue la que estuvo reflejada en el luminoso a lo largo de todo el partido. No era una ventaja excesivamente amplia, pero la sensación era de clara superioridad de las locales. Quizás, viendo esa superioridad, resultaría también decisivo el hecho de no haber roto el encuentro cuando se pudo.
El segundo y el tercer periodo fueron de una igualdad casi máxima en los guarismos, pero era el Zamarat quien llevaba el peso. La defensa planteada por Juan de Mena fue genial en varias fases del partido, que llevó a la desesperación a la escuadra que dirigía desde la base Laura Muñoz.
El duelo entró en los últimos diez minutos con algunas dudas. Y es que los aficionados ya empezaban a prever problemas. Jugadoras como Laura Muñoz o Elena Sánchez no habían aparecido en estos tres cuartos anteriores y aún así Ensino estaba metido en el choque.
Y en efecto, en cuanto el partido se puso complicado, aparecieron los nervios en las filas naranjas, que tras un partido controlado plácidamente, adolecieron de esa tranquilidad que te permite cerrar los partidos sin alardes.
Se entraba en los últimos cinco minutos con el partido igualado y el Caja Rural Valbusenda, otra vez más ante un equipo de entidad, flaqueó en esos momentos de presión. Lástima de no haber roto el partido cuando el rival estaba moribundo, pensarían algunos.
Con esta derrota, el conjunto de Juan de Mena vuelve a caer ante un rival directo y se ubica en la octava posición de la tabla, con un balance de cuatro triunfos y tres derrotas, lo que le deja con ciertas obligaciones para los próximos compromisos.
FICHA TÉCNICA
C.Rural Valbusenda 62
Ensino Lugo 64
(20-12) (15-17) (18-17) (9-18)
Zamarat Caja Rural Valbusenda: Gesteira (8), García (-), Louden (6), Gimeno (6) y Llamas (10) -cinco inicial-. También jugaron: Cuevas (17), Sánchez (5), Szoke (10).
Ensino de Lugo: Gómez (7), Muñoz (4), Herrera (13), Roddy (6) y Sánchez (20) -cinco inicial-. También jugaron: Asensio (12), Hospido (1) y Brandaia (1).
Parciales cada cinco minutos: 5-8; 20-12; 28-21; 35-29; 42-39; 53-46; 57-55; 62-64.
Árbitros: Dirigieron el encuentro los colegiados Rodríguez Cubero y Arranz. Eliminaron a Aitana Cuevas por el Caja Rural Valbusenda y a Eleia Roddy por el Ensino de Lugo. Señalaron una técnica al entrenador del Zamarat Juan de Mena.
Incidencias: Partido disputado en el Pabellón Ángel Nieto ante cerca de cuatrocientos espectadores
EL NORTE DE CASTILLA